Utiliza mindfulness para que tu hijo coma

Los 5 sentidos son los primeros que entran en juego cuando nos sirven un plato de comida. Su olor, textura, presentación le dan señales a nuestros órganos sensitivos si ese alimento nos agrada o no, incluso antes de probarlo, y son éstos los que podemos utilizar a nuestro favor cuando un niño no come.

 

Cuando los sentidos reciben estos estímulos a la hora de comer, el cerebro y la amigdala se activan creando un informe detallado de ese primer contacto que tuvieron con ese alimento: “Nos regañaron”, “nos presionaron a comer”, “mamá dijo que no le gustaba”, “papá hizo mala cara al verlo”. Toda esa información la guarda tu hijo de manera inconsciente y puede afectar su decisión de comerlos o no.

 

Entonces, ¿Cómo podemos lograr que nuestro hijo acepte los alimentos utilizando los 5 sentidos y generar nuevos recuerdos más positivos?

Tacto: Combinar texturas, aguado con sólido, crujiente con suave, esto le permitirá a tu hijo tener opciones y explorar por las diferentes texturas.

 

Visión: Un plato colorido y que guarde las proporciones es un plato que los invita a comer y que les provoca hambre, abre su apetito.

 

Olfato: Conoce aquellos olores que le trae recuerdos positivos e intenta incluirlos en las preparaciones. Canela, vainilla o especias pueden activar sus recuerdos y provocar que vean la comida de una manera diferente.


Oído: Juega con tu hijo a triturar los alimentos con los dientes, esto activa el sentido de recompensa y se convierte en algo entretenido. Sin darse cuenta, ¡Ya está probado alimentos que antes evitaba!

 

Gusto: Combina los sabores. El dulce es el sabor más universalmente aceptado, trata te incluirlo de manera natural en tus preparaciones usando salsas agridulces, dátiles y otros ingredientes que te ayuden a endulzar un poco sin necesidad de azúcar.

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